sábado, 28 de abril de 2012

No dejes que te traten como un consumidor del siglo pasado

Me presentaré, soy corredor y triatleta desde el 2007, tengo a mis espaldas más de 100 competiciones repartidas en carreras de 10k, medias maratones, maratones y triatlones. Tengo experiencia en un amplio tipo de materiales, nutrición, análisis de la pisada y alguna lesión que me ha hecho estudiar más de la cuenta sobre patologías en la rodilla. Por eso creo que puedo hablar con algo de propiedad en lo que voy a contar a continuación.


En mayo de 2011, me regalaron unas Asics Gel Kayano 17, la gama más alta de la marca, han sido sorprendentes en muchos aspectos y puedo admitir sin miedo a equivocarme que probablemente han sido las mejores zapatillas que he tenido hasta la fecha; sin embargo con 10 meses de antigüedad pero con no más de 400kms, empezaron a abrirse por la zona superior de la puntera.
Por suerte conservaba caja, etiquetas, el ticket regalo y de compra, todo y además estaban compradas en El Corte Inglés, así que lejos de aceptar este decepcionante fallo, me propuse a pedir explicaciones.


Y aquí es cuando empieza la cadena de despropósitos; me dicen que antes de tomar cualquier tipo de determinación, Asics aclarará si se trata de un defecto de uso, defecto de diseño o fabricación; veredicto que tendrá una duración mínima de dos semanas (primer detalle que empieza vislumbrar cierto tufillo rancio).
A las dos semanas me avisan y me dicen que "tras diversas pruebas realizadas", ha quedado claro que se trata de un defecto de uso y que no esta cubierto por los términos de la garantía. "Que los elementos de un calzado deportivo: amortiguación, flexibilidad, etc, tienen una cobertura de seis meses. ????", "que ellos son meros distribuidores, de manera que se lavan las manos en cuanto a las opiniones de los fabricantes", "que si pedimos, ligereza, flexibilidad y transpiración en un calzado, tampoco pretendamos pedir durabilidad..... no se puede tener todo", "aquí no estamos para perder dinero", y demás posibles insensateces que decidí poner fin, ya que el debate me estaba sacando de mis casillas.
El calzado tiene un defecto de diseño, no es lógico que en uno tan caro se abran ambas zapatillas por el mismo sitio, el fabricante lo sabe, el Corte Inglés también (hay cientos de casos por la red como este, esteesteeste, este y este). y lejos de asumir responsabilidades, se enzarzan en discusiones bizantinas buscando vencer la batalla contra el que "le da de comer".


Ante la imposibilidad de poder alcanzar una solución razonable, pedí ir a Atención al Cliente, donde rellené una hoja oficial de reclamaciones. Pero no voy a acabar aquí, esto es inadmisible; al fabricante por no asumir sus responsabilidades y al vendedor por trasladarme un problema de relación que debería tener clarísimo con su proveedor; voy a utilizar todo lo que hoy en día tenemos nuestro alcance: ninguna de los dos tiene blog corporativo, pero si facebook, allí irán mi quejas, airearé mi Twitter a los cuatros vientos, pediré ReTwiteets (muchas gracias desde ya), lo contaré en los foros de ElAtleta y ForoAtletismo y todo lo que me vayan sugiriendo o se me vaya ocurriendo. 


Porque lo que de verdad me saca de quicio, es darme de bruces con actitudes que toman al cliente como si fuera el enemigo. Una empresa se desarrolla cuando todas sus acciones van encaminadas a la excelencia y a una atención al cliente que supera todas las expectativas imaginables. Todos hemos oído historias de como lo hace Amazon con su Kindle o Apple en sus tiendas; no preguntan, no debaten, no discriminan si el que reclama es más o menos ruidoso o potencialmente molesto; simplemente reaccionan en el acto, y lo hacen de manera totalmente inesperada. 


Me atrevería a decir que es una cuestión incluso de país, dice mucho de una cultura como entiende el servicio al cliente, y como en su ADN tiene clarísimo que la diferencia con su competencia estará en el hecho de atender y cuidar de manera excepcional a sus clientes, especialmente ante problemas.
No os conforméis cuando vuestro día a día no sea así; al final estaremos haciendo algo bueno para nuestros hijos.

martes, 24 de abril de 2012

LA CRONICA DEL ABUELO

LA CRONICA DEL ABUELO

Durante años he dudado si tenía la cabeza más gorda o más dura. Ayer descubrí que es más dura que gorda. Mi primer Tri Media Distancia, Elche Arenales 2012. Y ahora vamos con la crónica.

Viernes 20 de Abril
Realmente el Tri empezó el viernes, cena de amiguetes, con la familia Rodriguez Buesa. Yo me había prohibido la cerveza hacía días en un intento de estar más en forma - ¿?- . Sin embargo Dani, recibió noticias de que yo empezaba a tener “canguelo” ante lo desconocido. Decidió ayudarme a acabar con él, así que en la cena pedimos cerveza, no me acuerdo la marca, pero reserva, como el buen vino. La verdad es que no fui consciente de haber bebido mucho. Pero el dolor de cabeza que tenía el sábado por la mañana sonaba a resaca.

Sábado  21 de Abril

Paseo por la playa, ¡vaya día de sol!; compra, comida y a boxes. Realmente no me impresionó demasiado, pero esta vez no me podía perder en los pasillos para obtener mi tarjeta amarilla. Solo dos pasillos y mi bici al lado de un claro con un bordillo. El bordillo luego hizo su labor.


Después de recoger el dorsal, oí una conversación entre un participante y el “capo” de la organización. El buen hombre decía que los chips de otras federaciones no valían si no estaban registrados en la Valenciana. Y ¿dónde se había quedado el chip?, efectivamente en casa. Como no podía comprobarlo al no tenerlo allí decidí alquilar uno y se lo dije a Dani. Mientras yo hacía cola Dani se fue a ver a uno de los tipos del cronometraje “et voila” resulta que si estábamos en la base de datos.
Fuimos a dejar las bicis. No le hice una foto a la mía pero debería haberlo hecho, le intenté poner una bolsa de basura de esas gigantes por encima para evitar la humedad del mar. Al final era como si le hubiese intentado poner el chubasquero de un geyperman a La Masa, ridículo. Una vez colgada, para evitar el efecto Allariz comprobé una vez más que las ruedas giraban sin trabas.
Como el día anterior tuvimos noticias de que nos habían cambiado el circuito de la bici, de vuelta nos fuimos a recorrerlo para ver cómo era. Lo cierto es que prometía. Una subida tendidita hasta llegar a una “autovía” con rotondas con un terreno sin demasiados accidentes geográficos. Dos vueltas de treinta y a boxes cuesta abajo derechos a la playa.
Corto paseo, y plaza reservada en un bareto. Había que ver perder al Barsa. Y al bar que nos fuimos todos. No tenía intención de pedir cerveza, porque no podía arriesgarme a levantarme “resacoso” el domingo. Pero al llevar la palabra cerveza salió sola de nuestra boca sin querer, Lo cierto es que no pedimos más que una de las de reserva, luego pedimos otro par de jarras, esta vez, eso si, ya no eran reserva. Con la tensión del partido cayeron unos aperitivos.
Fue toda una señal, si mi Madrid le ganaba al Barsa, todo era posible, solo me quedaba ver cabreado a Guardiola y a Alonso con un Ferrari que corra.
Cena proteínica y a la cama. Ya hablaremos otro día del cambio de alimentación y suplementanción.

Domingo 22

Aunque el sábado me dormí como un bendito, me desperté pronto. Me quede en la cama pensando que aún no era hora, el despertador no sonaba. Oí a Dani trastear y al final Carmen, me dijo que se me había pasado la hora. El despertador no sonó, ¿era una señal?
El desayuno no entra, ya estoy como siempre, las primeras arcadas y eso que esta vez no hay objetivos que me aprieten pero……….
Al coche a la autopista y hacía Los Arenales. Tengo un disco de mi Música de Maratón, Suena “I will survive” versión de Cherr en una fiesta. Me lo repito casi siempre como un mantra en los últimos kilómetros si voy sufriendo. El punto lo pone ACDC, Highway to Hell, y es que yo esperaba vivir un infierno.
Aparcamos el coche, trastos al hombro y camino de boxes.
y después de bajar la cuesta vemos que el parking de abajo estaba vacío, mala señal. Me dan ganas de subir a por el coche, “si tengo que subir la cuesta después de acabar……..”. “Bueno eso si acabo”. Finalmente ahí se quedó. Seguimos bromeando con la boca pequeña mientras andábamos. Vemos el mar de cerca, un plato, (Howe, aquí no había marejada). Buena noticia  algo más fácil. Habíamos hecho los deberes en casa, pero ya se sabe. Aprovechamos un encuentro que luego habría más pero con más gente.

Llegamos a boxes, entramos, y manos a la obra.


 Los bidones a su sitio. Todo bien, o casi. Primer olvido me he dejado el cacharro de poner el Garmin en el manillar de la bici. Bueno no importa.




6:45; Neopreno puesto, ganas de hacer pis, y llevo el mono de tri debajo, bueno no importa no hay prisa, reviso por penúltima vez el 910, “jodeer lo he bloqueado”, “Dani socorro”. Dani desbloquea. Cámara de llamadas, como no puede ser de otra manera, primero las damas, luego los PRO y los abuelos.

Vuelvo la vista atrás y veo en la segunda cámara a cientos de gorros naranjas, ciertamente es para echarse a temblar, se les ve ávidos, afortunadamente no es hambre.
Suena la sirena, me meto al agua, ¡coño! que fría está. Empiezo a nadar, muy cómodo, aunque la sensación es de ir lento, claro que los de alrededor no van mucho más rápido más bien al contrario. Voy mirando, voy bien, me confió, saco la cabeza corcho voy muy solo.


Como veis no muy recto, pero tampoco se dio mal. Al salir del agua ya me habían cogido unos cuantos naranjas, pero no nadé mal, me lo tomé con calma hasta mi bici, me cambié tranquilamente, me puse mis calcetines y mis zapas sentado (¿os acordáis del bordillo?) y después de tomar un poco de batido (primera ración) a por la bici.









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¡Fotre!; por una vez había dejado el plato pequeño, pero nada más salir el señor juez dice que de ir de frente nada (de frente era llano) que a la derecha, al mirar veo a la hermana pequeña de una montaña. Al empezar a dar pedales intento ponerme de pie y no puedo, se me acalambran las dos piernas. En mi vida me había pasado. Un “pro” de los que se dejan las zapas en los pedales parecía un borracho de lado a lado intentando ponérselas, pensé que nos íbamos al suelo.
Bajada hacía la carretera, “se nota que he adelgazado ya no bajo sin dar pedales como antes” (ver después). Voy a mi ritmo, me da igual que me pasen, ya en la carretera pica poquito para arriba y no hay casi viento. Pienso que al volver será fácil.

Llevábamos 10 Km y por un instante dejaron de pasarme motos, perdón bicicletas y creí percibir un sonido que no debía estar allí. MI primer pensamiento fue para Uxio. Y me eché hacía delante para subir la palanquita que ajusta el freno. Si efectivamente Uxio, el Efecto Allariz, Por alguna causa, a pesar de haberlo comprobado había vuelto a ocurrir, no igual pero algo hizo, eso seguro.
 No voy a mentir, a partir de ese momento no mejoró mucho la cosa, tampoco iba mal, no había que hacer lo mismo que en Valencia. Había que ir piano-piano, buena cadencia y sin prisas.  Nada más entrar al circuito de los 30 Km, viento de cara, que en poco rato se puso de espaldas a empujar. La dura cuesta que decía la organización es un breve repecho que se hace con facilidad. No os voy a aburrir con el circuito, solo contaros que en la segunda vuelta el viento cambió y aumentó dandonos de costado. Paré a hacer Pis (eso es que iba bien hidratado) y al bajarme se me acalambraba la pierna derecha. Con lo que al subir bajé la bici de la acera y desde el bordillo me subí. Los últimos 15 kilómetros los esperaba como agua de mayo, eran de bajada hacía el mar. Mi sorpresa, nada dulce, fue que el mismo viento que llevaba antes de costado ahora lo llevaba de cara, más fuerte y racheado. Ya solo se veía a unos pocos por el camino. Ya me habían puesto en mi lugar.
Se me empezó a hacer duro, amagos de calambres, no podía ir acoplado porque la espalda se empezaba a quejar. Seguí dando pedales, la entrepierna ya no era mía, sentía el perineo y lo otro totalmente dormido. Si me intentaba poner de pie dejándome llevar, me paraba. Apreté los dientes y seguí. ¡Madre mía!, me acorde del último kilometro y medio. Había que subir el cuestón para luego bajar otra vez hasta la playa. Pensé que no podría, pero una pedalada tras otra, me llevo hasta la cuesta y el resultado fue.- que la subí.-  y que con los piñones que tenía eran suficientes. Lo que al principio fue la primera subida (el cueston) ahora era de  bajada, me deje caer, cogí velocidad, pero. ¡sorpresa!, veo haciendo señas a un juez, debía torcer a 50Km/hora. Y al apretar los frenos………….exacto la bici no frenaba porque el freno de delante tenía levantada la palanquita. Pero no me la di, conseguí llegar a boxes. Ya estaban casi todas las bicis allí. Al bajarme e intentar andar, calambres hasta en los parpados.  Volví a pensar que lo de correr sería imposible. Pero había algo que me había acompañado casi toda la mañana. Algo que me hacía volar (y no era Red Bull).
Llegue a mi bordillo, me senté y me cambie de calzado mientras me bebía casi de un trago mi último bidón.  Empecé a correr, por llamarlo de alguna manera, un pie tras otro, ordené a los calambres que cesaran y llegué a las “benditas” escaleras, subí el cuestón y ya podía empezar a bajar. Peor que subiendo, los calambres me dejaban las piernas literalmente tiesas. Ya en el llano hacia meta y a oír los gritos de mi público y del resto.  Viaje al desierto, ¿te acuerdas Uxio?, pero yo ya sabía lo que había y me lo tome con calma, llevaba 5 Km y no me lo podía creer.

Solo una hora antes pensaba que no podría dar un paso al bajar de la bici.
No os aburriré con más detalles pero lo llevé bien, lo disfruté. Como dijo alguien “EL DOLOR ESTÁ GARANTIZADO, SUFRIR O NO, SOLO DEPENDE DE TI”.
Gracias a los voluntarios/as que siempre tenían una botella y una palabra de ánimo. Los triatletas del final lo agradecemos más si cabe, y aunque es su obligación, gracias a la organización porque hubo de todo incluso para los últimos.
Y como me he alargado mucho ya os hablaré de mi experiencia con la alimentación antes y durante la carrera, baste decir que es la primera prueba de estas que hago, pero maratones llevo muchos y el recuerdo que tengo es que siempre he acabado peor que ayer. Hoy estoy menos dolorido que tras un maratón y me he recuperado mejor.
Por cierto aunque no había muchos he quedado el primero de mi portal, el 18 de mi categoría, eso si el 835 de la general. En las dos sema

nas anteriores apenas entrené y la semana santa me la pase acostado intentando mitigar el dolor de la ciática de caballo por no hacer las cosas bien. No hay excusas AGUS.
   
Ahora os toca en otro bastante más duro, a por BUITRAGO.

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