viernes 7 de octubre de 2011

III Challenge Barcelona Maresme - Primeras impresiones

No sé por dónde empezar. Me cuesta encontrar las palabras que expresen correctamente esta mezcla de orgullo, alivio y humildad.

Necesito un tiempo para asimilar todo lo ocurrido, pero no quiero que se me escapen los pensamientos que ahora tengo en mi cabeza y que considero que serán los más valiosos. Los que vengan después ya estarán matizados, habrán perdido parte de su valor porque mi mente los habrá disfrazado con el deseo y las ganas de hacerlo mejor.


Siento orgullo por haber sido constante y haber sabido perseguir un objetivo a largo plazo. 52 semanas de entrenamiento ininterrumpido en las que tal vez me haya saltado 2 ó 3 entrenos. Constancia, constancia, constancia.

Siento alivio porque en este camino -de tanto mirar a mi objetivo- perdí de vista lo que me rodeaba. Dicen que ironman es un estilo de vida, pero no sé si esta es la vida que quiero. Echando la vista atrás lo más duro no han sido los entrenamientos.

Humildad, porque a pesar del misticismo que quieran darle algunos esto es una prueba más. Y, como todas, la meta es el camino.

Es la preparación, no ser finisher.

Eres tú, mirando al mar sabiendo que vas a hacerlo.

Son tus gritos sobre la bici para dar pedales más rápido.

Es correr una maratón sabiendo que no caminarás ni un segundo.

2 comentarios:

Miguel A. López dijo...

Sigo diciendo lo mismo: QUE GRANDE ERES.

Howe dijo...

Me sigues demostrando lo bien amueblada que tienes la cabeza.. Hay que ser muy grande no para hacer un IronMan si no para no ceder ante la fatiga, luchar, aguantar y resistir tantas semanas de sacrificio. Enorme!

Share it