martes, 27 de enero de 2009

X Media Maratón Getafe...... Todo Lluvia.


No sé que me preocupa más de los días previos a una carrera; o ponerme muy nervioso, o no ponerme en absoluto…… Los días previos a mi primera media maratón, no estudié el recorrido unas cuatrocientas veces como suelo hacer, o miraba los pronósticos del tiempo…. ni siquiera preguntaba a los veteranos para que me ayudaran con la estrategia……. Nada.

 

También fue atípica la noche anterior a la carrera. Normalmente estoy inquieto por casa, esperando la hora de acostarme para dar veinte mil vueltas antes de dormirme…… Esta vez tenía una reunión con mis viejos compañeros del colegio que gracias a las redes sociales nos pudimos reencontrar. Resultado; cansancio, pocas horas de sueño y alguna sugerencia de retirada a última hora de la voz de la conciencia que duerme al lado.

 

Demoledor sonido de despertador a las 6:45, y doloroso despertar; confiaba estar operativo en 30 min….. fueron 90, dolor de cabeza, pesadez, mal cuerpo…… Ya ni me acuerdo la última vez que tuve resaca.

Mal desayuno, confianza ciega en el petate que quedó preparado la tarde anterior y salida hacia Atocha donde me esperaban Buesa y Howe camino de la salida.

 

Ya en Getafe, Sergio, Edu y Arta esperaban al calor de una calefacción al ralentí, discutiendo por qué motivo el clima nunca acompaña esa carrera. Con el escaso abrigo caminamos algo más de 500 m hacia la meta para recoger chips y dorsales. Un traicionero txiri miri nos acompaña hacia los puestos que la organización tenía preparados. Todavía era temprano, quedaba algo más de 1h para la salida, aún tomaban posiciones los servicios locales, montaban alfombras de tiempos y daban aire a los arcos de patrocinadores. Cada vez se está poniendo más complicado identificarse para conseguir dorsal, así que vuelta al coche y de nuevo a la salida, esta vez documentados. Ya llevamos 1,5k

 

Según el plan de entrenamiento para el MAPOMA, esa semana tocaba una tirada larga de 27k. así que había que intentar sumar 6k a los 21 que nos esperaban. Francamente, nunca creí que fueranos a conseguirlo, así que mientras los indocumentados regularizamos nuestra situación, el resto calentaba dirección al centro para ganar esos kilómetros. Buesa y yo salimos en la búsqueda del resto. Aún el tráfico no estaba cortado y con serias dudas de haberme perdido continuamos sin encontrarlos hasta que finalmente aparecen a lo lejos en dos grupos; los que se daban cuenta que llegábamos tarde al pistoletazo y Howe que mas alejado no estaba dispuesto a empezar sin esa renta de kilómetros adicional.

 

Camino a la salida con el tiempo justo, me empiezo a preocupar por mi intermitente periostitis que tras hacer la machada de meterme 12k en pista había vuelto a aparecer. Deposito mi confianza en la ciencia protésica que estrenaba… aunque la cabeza me obligaba a no preocuparme demasiado si había que abandonar, el corazón no quería oir mucho hablar de esa posibilidad.

 

Ya en la amplia salida, esperamos el pistoletazo. Algunos dan saltitos, otros estiran… por primera vez estoy amplio sin mucha gente delante ni detrás, ¿allí había 2.700?. El cielo gris y frio anima las cuatro gotas de la primera hora que empiezan a convertirse en seis o siete. Casi sin dar tiempo al cuerpo a que vaya cogiendo un poco de ansiedad por la espera, suena por sorpresa un medio potente petardo. La primera línea reacciona rápidamente; una salida cuesta abajo garantiza un espectacular avance. Miro el cronómetro oficial al cruzar la salida y tan solo habían pasado 47 sg.

 

Nos quedamos en grupo los cinco, el que siempre se coloca en las primeras posiciones, es consciente de lo que requería el entrenamiento y rápidamente afloja para unirse al grupo. No creo que haya muchas carreras donde vayamos los 6 en grupo. Me gustó aquello, porque además había energía para echarse unas risas, especialmente cuando veíamos como se estiraba el grupo en un tramo de dos sentidos.

 

Hacia el kilómetro 4 seguimos en grupo, volvemos alcanzar un punto que coincide con el kilometro 9, a lo lejos oímos las sirenas de los coches que van abriendo paso a la cabeza de carrera. No nos da tiempo a verlos, pero a esas alturas el primero ya nos sacaba algo más de 25 min.

 

El primer avituallamiento llega pasado el km 5, la teoría dice que debes beber aunque no tengas sed… yo esperaba que la traspiración me ayudara a recuperarme de la noche anterior, pero como parecía que no drenaba del todo, decidí ingerir algo de líquido. Comprometido con el reciclaje, decido quedarme con la botella de plástico hasta que viera el correspondiente contenedor amarillo. Lamentablemente tenía una estrecha boca y al intentar encestar sin éxito la medio vacía botella, casi provoco un accidente entre los cabreados corredores que venían por detrás.

 

Un insoportable hambre me corroe hacia el km 7, debato entre esperar o comer un gel de asimilación rápida que también estrenaba. Me decanto por lo segundo y lo comparto con Buesa que ya llevaba haciendo algún desagradable comentario sobre sus piernas.

 

Vemos a lo lejos el punto de control del km 10 que tras cruzarlo, llega el momento de la separación del grupo. Agus me pregunta si me animo a continuar a 5:00 con ellos. Sonrío y les digo que si me animo, pero que mejor les voy viendo por atrás. Aceleran el paso y lentamente se van alejando Edu, Howe y Arta.

Comienza a llover en serio, las siete gotas del principio, se convierte en casi tormenta; el asfalto comienza a poblarse de charcos, no queda ni una parte seca. El agua esta fría y molesta a la vista, ni siquiera distingo el display del cronómetro. Miro el ritmo y veo que rara vez cambia de 5:14, me encuentro bien así y decido quedarme ahí. Miro hacia atrás y no veo a Sergio ni Buesa. Me pierdo sin querer.

 

El Km 13 tiene una pequeña subida que hace que el agua baje como pequeños torrentes por el asfalto, vuelve a ser difícil no pasar por zonas mojadas. La ropa está totalmente calada, tan solo los pies parecen tener algo de estanqueidad. Al cruzar el avituallamiento del 15, la lluvia se convierte en tropical; enfilamos la larga avenida que cruza el centro de la ciudad, miro a lo lejos pero el agua no me deja ver más de 200m. vuelvo a sentir frío en los huesos. La ropa parece neopreno. Me asombra ver gente que sale con ese tiempo a la calle para animar.

 

Tengo ganas de llegar; estoy tentado a apretar el ritmo para acabar cuanto antes. La falta de experiencia y los antecedentes me hacen ser conservador. Lo primero que aprendo es que no es buena idea quedarse solo.

 

Llega el km 20 y veo que alguien camina al margen del grupo. Inesperadamente era Edu que se retira hacia el coche deseándome suerte. Su rodilla le juega una mala pasada.

Veo a lo lejos el km 21, este último se está haciendo eterno, la cuesta abajo ayuda, pero no acabo de ver la entrada a la pista de atletismo que alberga los 95m finales hasta la meta. El grupo de corredores gira 90 grados y entramos en la pista; otra vez siento la tentación de hacer un sprint, cosa que rápidamente advierto lo absurdo que resultaría.

Todo es un centímetro de agua, no hay nada seco, hace cada vez mas frío, cruzar la meta es una cuestión de inercia.

 

Tras veinte-nosecuantos km, parar no es sencillo; me quito el chip y lo entrego en Venecia para recoger la bolsa del corredor. Lo único que me quedaba seco eran los pies y gracias a aquellos casi pozos quedé oficialmente 100% calado.

Agus y Howe me esperan, hacía 5 min que habían llegado; continuamos viendo la llegada esperando al resto del grupo, tras una cortina de agua aparecen con evidentes ganas de acabar.


Lo más duro fue el camino al coche, casi 500m., con la ropa empapada y llevando una consistente y pesada bolsa de corredor. 

En cualquier caso aquella épica mañana gris con lluvia torrencial, digna de batalla escocesa y media maraton a la espalda, no creo que vaya a ser fácil de olvidar.......


 

jueves, 1 de enero de 2009

San Silvestre Stallone 2008











San Silvestre tiene un encanto especial: llegar al metro, ir encontrándote con el resto de amigos, risas, primeros impactos, alguna que otra sorpresa, el metro es un hervidero de gente, llegada a Santiago Bernabeu y ya estamos lanzados. Este año nos decidimos a meternos un poco más delante para quitarnos parte del mogollón de salida, te das cuenta que por delante tienes mucha gente para mejorar pero tela lo que has pasado ya.
Salida con lo pelos de punta, la marea verde se mueve por delante y detrás, 




vemos al primo de Dani casi en Alcalá y sin darnos cuenta rodamos entre 4:40 y 4:30, llegamos a Atocha y veo a mis padres, hermana y sobrina (ya me subo por las paredes), seguimos camino avenida de la Albufera y Howe ya está saludando a niños, señoras y otros elementos. Llegada a Vallecas y alguien nos grita “volveros al talego” o "mira los manguis". Mucha gente hacia Vallecas y Howe desbocado flirteando con las municipales y queriendo que le esposen, Buesa adoquinado con su pote pero sin dejar la rueda.










Llegamos a la curva del parqué Fofó y la música nos pone a 100 en los últimos metros. He finalizado mi 5ª San Silvestre 49:49 y disfrutandolo.
Este año echamos de menos a Sergio y Yulen. Aki se quedó “en familia”.
Nos despedimos y me quedo esperando en el coche a ese trío de bailarines, espadachines, camareros y no se cuantos papeles más que nadie supo identificar. 1:04:00 pero lo han terminado (Que importante es entrenar).
San Silvestre Estalone nos espera en 2009...



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