martes 24 de enero de 2012
Los inicios de un Runner entorno a los 40
Desde aquí un homenaje a un amigo que no ha corrido en su vida, llevando más de 20 años fumando y hace algo más de un mes lo deja y decide empezar a rodar.
Se hace llamar "El potro del llano" y con un poco de suerte lo veremos en la SanSil de 2012 con nosotros vestidos de lo que nos diga Howe.
Estoy trantado de orientarle sobre como empezar y que no se agobie ni sufra más de lo necesario.
Impresionante: Parte nocturno. 33 mins en la calle.
--5' calentando. Andando de lento a rapidillo --18' ale a correr.... lento. Intento apretar pero no puedor, no puedor... Prefiero asegurar los 18'.... Ya vendrán dias de gloria atlética....
--3' andando, mas bien arrastrando
--3' corriendo. 1' muy rapido, 2' a medio gas --2' andando, cuesta recuperar....
--2' corriendo. 1' muy rapido. 1' a medio gas --desmayo....me he despertado en medio de la calle. No sé cuanto tiempo estuve ahí.... ;-)
No me veo todavia para alternar con técnica, talones, rodillas, y esas cositas tuyas.....
Probablemente equivocado, intento primero coger un poco de fondo..... Que anda que no me está costando...
Mucho ánimo chaval¡¡¡¡
miércoles 4 de enero de 2012
Carrera de Navidad de Cercedilla 18 Dic 2011 - Trofeo Trabuco Trail Race
“Carrera de Navidad de Cercedilla - Trofeo Trabuco Trail Race", Circuito Asics Trail Series, día 18 de Diciembre de 2.011 a las 10:30 horas en la Plaza Nueva de Cercedilla. Circuito de 13,5 km aprox.Recorrido ideal para iniciarse en las carreras de montaña, sin grandes desniveles ni excesivamente técnica. webcarreracercedilla@carreracercedilla.com
Las previsiones para ese día eran alentadoras según el Sr. Howe: Que suerte tenemos!, mañana en Cercedilla a las 10:00 AM zero grados. Ni frio ni calor! Acordarse de los calzones largos.
Al final los de la zona Sur llegamos los últimos y calzamos el coche como pudimos. Día frío pero claro y embutimos de todo tipo de ropa de invierno. A mitad de la prueba me sobraban los guantes y no digamos de la camiseta interior y eso que aprendí de los 25km de Colmenar que sobra la malla larga para las pruebas de montaña.
Salida impresionante en una calle ligeramente estrecha, junto a un Escocés (de los de verdad), que nos anticipaba lo que sería la San Silvestre. Impresionante la cara de Aki mirándole “creo que sería la falda” y el tipo pillándole indiscreto. La pregunta del millón ¿Qué llevas debajo? Y puff, nos enseñó unos calzoncillos de Superman que daban pánico.
Pistoletazo de salida y ya tenemos al Gran Howe en modo aberroncho adelantando por los laterales y siendo imposible de seguir.
Poco más de 1km y repechito para calentar, falso llamo y tras doblar a la derecha “Hay Señor, llévame pronto” que manera de picar y con esa sensación de que los pies se pegan al suelo. Ennio cambia a modo ahorro energía y se pone con la reductora hacia arriba que cuesta seguirle el ritmo. Perdemos a Aki y un poco más adelanté Howe lanza unas frases ininteligibles y se queda atrás. No hemos visto a Buesa y su tobillo, pero seguro que va escoltado de sus fieles escuderos.
Parece que empiezo a soltar ese humo negro que nos caracteriza a los Barrerios y logro, aunque con dificultad, coger ritmo y no descolgarme de Ennio. Llega la primera recuperación y aquello va mejor, mis trabuco (Que Gran Descubrimiento, gracias Howe) y la efusión del entorno me ponen como Bambi, dando saltos por senderos y cruzando arroyos. Reconozco que no fui capaz de ver un solo cartel en todo el recorrido dentro de un entorno muy bonito y original. Nada que ver con los 25 km de la prueba de Colmenar que se nos hicieron larguíiiiiiiiiiisimosssss a Ennio y a mi 2 semanas antes.
El último km con Ennio desbocado a 4:05 pero los últimos 600 metros por asfalto a 3:44, como si se fueran a terminar los polvorones.
Tras dejar que Ennio saliera pitando al ser su 4xxxx cumpleaños, la espera al resto del grupo se amenizó con un par de polvorones, algo de fruta y líquido.
Revisando las fotos oficiales, solo localizamos a la revelación
Palentina del club RdFs, disfrutando con la subida de ayer… Sr. Antolín.martes 22 de noviembre de 2011
Plantillas y deporte
PLANTILLAS Y DEPORTE 11/11/2011
Es complicado. La presencia de las plantillas en nuestro mercado es importante: térmicas, ortopédicas, deportivas, personalizadas... Esa presencia generalizada y la recomendación de ellas por parte de empresas, laboratorios, instituciones y distribuidores solventes le han dado rango de efectividad. Es como cuando corre un bulo: de tanto oírlo se transforma en verdad, en leyenda urbana, en tópico creíble, en mito difícil de erradicar del conocimiento popular.
Algo así pasa con las plantillas. Aún más con las que se llaman personalizadas. Parece que son la panacea y no lo son. El uso de las plantillas es sólo recomendable cuando lo es, lo que no ocurre siempre. Sin embargo, el mercado las recibe de buen grado porque son el consejo del “que sabe”. El producto debe venir avalado por sus propiedades, resultado, rendimiento y por el servicio del vendedor, pero no por criterios erráticos o condicionados.
Con esto no pretendemos sembrar discordia ni cuestionar a muchos honrados profesionales que llevan a cabo un trabajo bien realizado, sino poner en tela de juicio ciertos sistemas de apoyo al deportista que giran alrededor de la plantilla. En muchos casos son imposiciones/consejos de las marcas a sus puntos de venta para generar un negocio añadido al de la venta del producto.
Intentamos defender nuestros criterios con argumentos científicos y contrastados por SPORT LAB. Nuestra labor es investigar y llegar a conclusiones certeras con las que trabajar. Con ello corremos ciertos riesgos, pero no somos tibios con lo que hemos contrastado y en lo que a vuestra salud se refiere.
Hemos decidido argumentar nuestra posición porque hemos detectado un incremento en el uso y demanda de plantillas personalizadas entre los deportistas. Cada vez nos visitan más por dolencias músculo-tendinoso-esqueléticas derivadas del uso injustificado de plantillas personalizadas durante la práctica deportiva. También nos preocupa la promoción aventurada que realizan centros y laboratorios deportivos, tiendas e incluso deportistas, preconizando su uso y argumentando mejor rendimiento y menos lesiones.
El uso de órtesis, lo que incluye plantillas, tiene sentido cuando las circunstancias así lo aconsejen, como, por ejemplo, deportistas con alteraciones congénitas o patológicas causadas por algún accidente. Sólo puede saberse tras un concienzudo estudio, no antes.
Nuestros pies están diseñados para ir descalzos y especialmente para que nuestros desplazamientos trascurran principalmente por terrenos irregulares, accidentados y/o montañosos. La cultura en la que vivimos nos impone la utilización de calzado y además que nuestros desplazamientos trascurran por pavimentos regulares, poco accidentados y, por supuesto, sin dificultades.
Esta última situación real en nuestras vidas atrofia nuestras estructuras más básicas y en un periodo breve esto se traduce en afecciones varias: dolencias articulares, lesiones tendinosas, desajustes biomecánicos del pie-rodilla-cadera, problemas de columna vertebral, dificultades en la locomoción, etc.
Ante estos problemas, si acudimos a un especialista podríamos encontrarnos con unas plantillas personalizadas que “nos suben por aquí, nos sujetan por acá y nos estabilizan por allá” como recomendación. Al principio, por supuesto, nos ayuda a sentirnos mejor pues las plantillas realizan el trabajo que nuestro sistema músculo-tendinoso debería llevar a cabo. Pero a largo plazo, este vago favor desencadena una mayor atrofia de nuestras estructuras musculares y tendinosas que desestabiliza aún más a nuestro cuerpo.
La plantilla ha conseguido rellenar los huecos que nuestro pie, que no pisa bien, deja en su contacto anómalo con el suelo. Los músculos que debían intervenir no lo hacen porque la plantilla sustenta en una posición errónea el pie y resto de estructuras músculo-esqueléticas conectadas.
En el caso de un deportista el problema aún es mayor pues la plantilla personalizada impide que la bóveda plantar pueda trabajar en su totalidad. El arco plantar está diseñado para almacenar energía elástica mientras cargamos nuestro peso sobre él. Posteriormente, esa energía almacenada nos empuja en la dirección que deseamos.
Dicho de otra forma: imaginad que ponéis vuestra mano en la mesa con las yemas de los cinco dedos apoyadas en su superficie rígida. Presionad la mano hacia abajo como si quisierais hundir en el suelo la mesa. Vuestra mano flexaría hasta tocar casi con la palma la superficie de la mesa. Si liberarais la presión de repente, la mano se descomprimiría de forma súbita provocando que el brazo subiera hacia arriba. Algo así sucede con el pie.
De regreso al pie y ahora sobre la bicicleta, cuando un ciclista empuja el pedal durante la primera mitad del recorrido de la biela, deforma (aplanando) progresivamente su bóveda plantar almacenando una energía elástica. Posteriormente, al dejar de hacer presión sobre el pedal en la segunda mitad del recorrido de la biela (el pie se comba de nuevo), se libera dicha energía elástica ayudando a la pedalada, según un perfecto diseño de la Madre Naturaleza. En el caso de un corredor, saltador o simplemente cuando caminamos ocurre lo mismo.
Si en estas situaciones colocamos una plantilla personalizada y, por lo tanto, adaptada a la anatomía de nuestro pie, impedimos que nuestro bóveda plantar pueda trabajar extendiéndose y, como consecuencia, se produce una inhibición de la fascia plantar y del tendón de Aquiles, así como un inadecuado trabajo de las musculatura del tríceps sural (gemelos y sóleo). Todo esto quiere decir que, al no extenderse la bóveda plantar, se le inhibe de su función elástica, así como al resto de mecanismos directamente asociados. La consecuencia más fácilmente deducible es la disminución considerable de nuestro rendimiento, desajustes biomecánicos varios y por último lesiones.
Para esta situación cada día más frecuente, las soluciones definitivas son las que se dirigen al ORIGEN del problema, no a las consecuencias. Se trata de solventar, no de enmascarar. Esto es sólo posible mediante un análisis biomecánico llevado a cabo por verdaderos especialistas. Posteriormente se dará respuesta a través de ajustes concretos e individualizados en la técnica deportiva que permita estabilizar al deportista de forma autónoma, se desarrollan programas de reeducación motora específicos en cada caso, se compensan cadenas cinéticas a través de la prescripción de ejercicios concretos y así sucesivamente hasta solucionar realmente y para siempre el problema.
Dadas las mayores exigencias físicas, es muy importante que el deportista entienda que esto es parte fundamental del entrenamiento y no dejarse llevar por cómodas soluciones.
jueves 13 de octubre de 2011
III Challenge Barcelona Maresme - Soy finisher
| El Sol está saliendo mientras revisamos nuestras bicis |
Me dirijo a la carpa. Allí me voy cambiando y poniendo el neopreno. Reviso por última vez el contenido de las bolsas y las cuelgo en su lugar. Es un buen sistema.
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| Soy de los primeros en entrar a la carpa |
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| Cada uno a lo suyo, concentrados y preparados |
Finalmente me vence la impaciencia y me voy a la playa, me queda más de una hora para mi salida pero quiero ver el resto de oleadas: primero los pro, masculino y femenino, luego los grupos de edad.
| El mar es un plato y la visibilidad perfecta. / Foto de Manel |
Entre la multitud veo a mis generosos acompañantes, y me alegro muchísimo de poder compartir con ellos estos últimos minutos antes de la salida. Risas y fotos de última hora, que no muestro aquí por pundonor.
¡Llamada! Escucho algo de gorros rojos y me voy corriendo al cajón. Un juez me para poniéndome la mano en el pecho: están entrando los pros, a mi me quedan más de 30 minutos. Otra vez para atrás, pero ya no encuentro a los demás. Vuelvo a mirar al mar. Conversaciones de última hora, abrochar algún neopreno y -ahora sí- a nuestro cajón.
| Listo para la salida con el resto de triatletas de mi GE |
| Cada uno a su ritmo, queda mucho por delante |
Fuera neopreno, gafas y gorro. Me pongo el maillot ciclista, las zapatillas y a por la bici. Según me subo me invade una enorme sensación de comodidad. ¡Por fin he dado con las medidas de los acoples! Y empiezo a pedalear por una zona llena de resaltos que va paralela a la vía del tren. Tranquilo, vigilando el pulso y pensando en cuándo empezar a comer. Mi mayor preocupación es no tener "pájara" ni acalambrarme.
| Clemente Alonso, ganador, iniciando el segmento ciclista |
Me pongo al pulso establecido y enseguida noto que voy bien, mucho mejor de lo que pensaba. Pasando a gente y una velocidad que no esperaba. A la ida el falso llano es ascendente pero llego enseguida al punto de giro y se nota que la velocidad aumenta. Termino la primera vuelta en menos de 2h10´ a unos 33km/h de media. En la rotonda de giro me asusto porque no veo a Manel, y voy con el primer bidón vacío... Sin embargo, Manel -perfecto conocedor de las carreras- se ha puesto en un tramo que pica hacia arriba.
| Inestimable la ayuda de Manel con los bidones, ¡gracias! |
Cuando doy el primer sorbo es como si me elevaran del suelo, ¡está fresquito! Manel, Isa y Diana han comprado hielos para mantener los bidones lejos del calor. ¿Cómo no voy a terminar así? La segunda vuelta es la peor, empieza a soplar el viento de cara y paso la primera crisis cerca del km 100. Me empiezo a animar yo solo al grito de ¡vamos, vamos, vamos! Cada gel que me tomo, o cada trago al bidón es para mi un premio -así me lo planteo- de forma que cada 15 minutos tengo una recompensa. No es mucho pero a mi me funciona. Comienzo la última vuelta, más corta, de unos 50 km y empiezan a entrarme las ganas de correr. Me voy cruzando con triatletas mucho más retrasados y me sorprendo pensando en todo lo que les queda. Sigo a un buen ritmo, pasando mucha gente, aunque alguno me adelanta e incluso me saluda. Se trata de Javi, un compañero de trabajo de mi hermano, que ha visto mi nombre en el dorsal y me pasa como un misil en su cabra. Poco después tomo la rotonta para hacer el giro de 180º y ya, con viento a favor, de nuevo hacia Calella.
| Termino la bici muy entero y con ganas de correr |
De nuevo a la carpa, donde me tomo mi tiempo. Me quito el maillot y me pongo una camiseta, me cambio de calcetines y calzado. Vaselina y a correr.
Salgo regulando el pulso hasta que sienta que el interruptor ha cambiado de modo bike a modo run, porque en esos momentos el cuerpo me pide correr mucho más rápido y sé que esto me puede pasar factura si lo hago. Cuando siento el cambio me pongo a mi ritmo y, en seguida, alcanzo a Javi. Charlamos un rato pero el me anima a que tire y así lo hago. No pienso en ningún momento en que estoy corriendo una maratón. Simplemente me desplazo entre puestos de avituallamiento. Cada 2,5Km un sorbo de coca-cola, agua por la cabeza y al coleto. Cada 5Km, coca-cola, isotónico y agua. Termino la primera vuelta. "A por la media maratón".
| Durante las 2 primeras vueltas apretaba el calor |
Las sensaciones son buenas, siento el cansancio pero no hay rastro de dolor o calambres de ningún tipo. Siento los ánimos de los míos al pasar por el km 10 y los gritos de Manel "¡Vamos tarahumara!", en referencia a una de las imágenes motivadoras que habíamos comentado días antes.
Sigo pasando a mucha gente, algunos ya van caminando pero yo sigo con fuerzas. Termino la segunda vuelta y me preparo para el bajón del km 25. "Lo que sucede en ironman a partir de ahí no se puede entrenar". Por si acaso me enchufo un gel y tomo un trozo de plátano en un avituallamiento, es lo único sólido que tomaré en toda la carrera. Sigo corriendo y en el km 27 se pone a mi par una chica que va terminando, no me pasa así que mantengo ese ritmo. Km 30 y el bajón no llega, ¡vamos que ya está ahí el 32! Pasar este cartel es para mi el punto de no retorno, ¡sólo me queda una vuelta!
| "Una y soy finisher" - grito en la última vuelta |
En el km 41 ya empiezo a pensar, se desconecta el piloto automático: "¡esto es mío, esto es mío!". Sale mi rabia, mi alegría, la emoción de conseguir lo que uno se propone. Me acuerdo de mis hijos, de Diana. Entro en el pasillo final, aplausos, música, sí, sí, ¡lo conseguí! ¡Soy finisher!
10h 52´ 15"
domingo 9 de octubre de 2011
Challenge Barcelona Maresme - Prólogo
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| La comida de la semana previa me ayudó a saber que todos estarían conmigo |
Después de 52 semanas de entrenamiento y más de 600 horas dedicadas a este deporte, esta es mi historia.
Semanas previas
Desde que regresé de vacaciones a finales de agosto, el volumen de entrenamiento baja sustancialmente y empiezo a meter más días de descanso. Parece que he asimilado bien todas las cargas previas y sólo tengo que preocuparme de dos cosas: quitarme un par de kg que he traído de Galicia y decidir el material que me llevaré a la prueba. Lo de la dieta se soluciona rápido en cuanto me reincorporo al trabajo, y el material, salvo la bici que está encargada y no llega, también.
Dos semanas antes de la competición, lunes, tras haber nadado 3000m empiezo la que será la última tirada larga de 1h40´... y tanto que será la última, cuando llevo 5 minutos me tuerzo el tobillo y, aunque intento continuar, el dolor que siento me hace parar y volver caminando al coche. No hay palabras para describir mi frustración en ese momento, creo que no voy a poder competir y se me saltan las lágrimas de rabia. Más tarde, pienso que sólo tengo dos alternativas: renunciar o hacer todo lo posible para intentar recuperarme. Voy a urgencias para asegurarme que no hay nada roto, me quito el vendaje que me regalan allí y al día siguiente replanteo toda esa semana de entrenamiento para nadar y montar en bici pero correr lo menos posible.
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| Este es el vendaje "funcional" que me hicieron en Sanitas |
El jueves voy al fisio y el viernes, ¡me vuelvo a torcer el mismo pie en la calle! Ignoro el dolor y sigo con mis entrenamientos como si nada hubiera ocurrido. ¡Menos mal que estoy de tapering y toda la carga está hecha! Tras una nueva visita a mi fisio de confianza acordamos que iré a la competición con una tobillera, si en la media maratón veo que el tobillo no aguanta me la pondré para intentar acabar.
La última semana me llaman para decirme que mi nueva Ridley Noah Rs ha llegado a la tienda, así que me toca correr para ponerla a punto y poder probarla con los acoples de larga. Me la voy a jugar e iré con ella a Barcelona con sólo 2h de rodaje. Niños, no hagáis esto en casa.
La comida que organizan los RdF en un WOK, llena de risas y amistad, hace que la confianza en mi mismo alcance su máximo y desde ese momento ya no habrá cabida para los nervios o la inseguridad. Sé que voy a hacerlo. Me regalan un casco aero que, por supuesto, estrenaré en la carrera.
Día de antes
La organización ha decidido que todos los triatletas pasemos el día previo deambulando por la zona de la expo. Podemos retirar los dorsales de 10:00 a 12:00h pero no abren los boxes hasta las 14:30h, de forma que tenemos tiempo para investigar cómo será la zona de transición antes de comer.
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| Lo que más me impresiona es la carpa de transición |
El despliegue es espectacular, se nota que se trata de una organización profesional. Aprovechando que ya está montada, echo un ojo a la carpa en la que tendremos que dejar todo el material de ciclismo, carrera y ropa para después de la carrera. Hay varios pasillos en cuya cabecera están indicados los dorsales que tienen sus colgadores en él. Es media mañana y hace un día perfecto de playa, así que me voy a tomar el aperitivo junto al mar y aprovecho para revisar que me han entregado todo junto a los dorsales. Sólo echo en falta el chip, pero más tarde leo que me lo entregarán al colocar la bici en el bike park. Damos un paseo por Calella, disfrutando con tanto triatleta y sus vistosas camisetas y comemos tranquilamente haciendo tiempo.
Después de comer vamos al coche a por la Ridley, últimos ajustes en el freno delantero que me hacen sudar la gota gorda y comprobación de que el tubular delantero pierde bastante presión. Me voy con la bici a boxes, recojo mi chip y la dejo en mi lugar. Me llevo la rueda delantera para traerla al día siguiente con la presión adecuada.
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| Las tres bolsas para la carpa de transición |
viernes 7 de octubre de 2011
III Challenge Barcelona Maresme - Primeras impresiones
No sé por dónde empezar. Me cuesta encontrar las palabras que expresen correctamente esta mezcla de orgullo, alivio y humildad.
Necesito un tiempo para asimilar todo lo ocurrido, pero no quiero que se me escapen los pensamientos que ahora tengo en mi cabeza y que considero que serán los más valiosos. Los que vengan después ya estarán matizados, habrán perdido parte de su valor porque mi mente los habrá disfrazado con el deseo y las ganas de hacerlo mejor.
Siento orgullo por haber sido constante y haber sabido perseguir un objetivo a largo plazo. 52 semanas de entrenamiento ininterrumpido en las que tal vez me haya saltado 2 ó 3 entrenos. Constancia, constancia, constancia.
Siento alivio porque en este camino -de tanto mirar a mi objetivo- perdí de vista lo que me rodeaba. Dicen que ironman es un estilo de vida, pero no sé si esta es la vida que quiero. Echando la vista atrás lo más duro no han sido los entrenamientos.
Humildad, porque a pesar del misticismo que quieran darle algunos esto es una prueba más. Y, como todas, la meta es el camino.
Es la preparación, no ser finisher.
Eres tú, mirando al mar sabiendo que vas a hacerlo.
Son tus gritos sobre la bici para dar pedales más rápido.
Es correr una maratón sabiendo que no caminarás ni un segundo.
jueves 6 de octubre de 2011
"Ten el coraje de seguir a tu corazón y tu intuición", Steve Jobs y uno de los discursos más inspiradores

Esta vez poco tiene que ver este post, con los temas habituales del blog; sin embargo quiero hacerlo por dos motivos; el primero es por dedicarle mi pequeño homenaje a una de las personas más profundamente ha calado en mi en los últimos años; y el segundo porque quiero dedicaros sus palabras de inspiración y motivación;
Tengo el honor de estar hoy aquí presente en la ceremonia de graduación de una de las universidades más prestigiosas del mundo. A decir verdad, esto es lo más cerca que jamás he estado de una graduación universitaria. Hoy deseo contarles tres relatos acerca de mi vida. Eso es todo. Nada del otro mundo. Simplemente tres historias.
El primer relato versa sobre “conectar los puntos”.
Abandoné la Universidad de Reed después de los primeros 6 meses, pero luego permanecí vagando por allí como oyente otros 18 meses aproximadamente antes de dejarlo completamente. Así que, ¿por qué lo dejé?
Todo comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una joven estudiante soltera y decidió darme en adopción. Creía enérgicamente que debía ser adoptado por graduados universitarios, de modo que todo se organizó para que al nacer fuese adoptado por un abogado y su esposa. Solo que cuando nací decidieron en el último momento que lo que de verdad deseaban era una niña. Así que mis padres, que estaban en una lista de espera, recibieron una llamada en mitad de la noche que decía: “Tenemos un niño no esperado, ¿lo quieren?” Dijeron: “Por supuesto.” Mi madre biológica averiguó más tarde que mi madre adoptiva nunca se había graduado en la universidad y que mi padre ni tan siquiera había terminado el bachillerato así que se negó a firmar los papeles de adopción. Solo aceptó hacerlo unos meses después, cuando mis padres le prometieron que algún día yo iría a la universidad.
Y 17 años más tarde fui a la universidad. Pero ingenuamente elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres, de clase trabajadora, se estaban destinando a mi matrícula. Después de seis meses, no le encontraba sentido alguno. No tenía idea de lo que quería hacer con mi vida y tampoco de qué manera la universidad me ayudaría a resolverlo. Y aquí me encontraba, desperdiciando todo el dinero que mis padres habían ahorrado durante toda su vida. Así que decidí abandonar los estudios y confiar que las cosas terminarían saliendo bien. Era algo que me asustaba, pero en retrospectiva fue una de las mejores decisiones que nunca he tomado. En el momento en que abandoné la universidad podía dejar de asistir a las clases que no me interesaban, y participar como oyente de aquellas que parecían interesantes.
No todo fue romántico. No tenía un dormitorio, así que dormía en el suelo de las habitaciones de mis amigos, devolvía las botellas de Coca Cola para obtener los cinco céntimos del envase para conseguir dinero para comer, y caminaba más de 10 Km cada domingo por la noche a través de la ciudad para recibir una buena comida una vez por semana en el templo de los Hare Krishna. Me encantaba. Y muchas cosas de las que me tropecé al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante.
Les daré un ejemplo. En aquella época la Universidad de Reed ofrecía la que quizás fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, cada cartel, cada etiqueta en cada cajón, estaban bellamente caligrafiadas a mano. Dado que había abandonado los estudios y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar un curso de caligrafía para aprender cómo se hacía eso. Aprendí acerca de los tipos de letra serif y sans serif, sobre cómo variar el espacio entre letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía. Era hermoso, histórico, artísticamente sutil de un modo que la ciencia no puede captar, y yo lo encontré fascinante.
Nada de esto albergaba siquiera la mínima esperanza de tener alguna aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer ordenador Macintosh, todo volvió a mi mente. Y diseñamos el Mac con eso en su esencia. Fue el primer ordenador con tipografías bellas. De no haber asistido a ese curso en concreto de la universidad, el Mac no hubiera tenido nunca múltiples tipografías ni caracteres con espaciado proporcional. Y dado que Windows simplemente copió a Mac, es posible que ningún ordenador personal las tuviera ahora. De haber continuado mis estudios universitarios, no hubiera asistido a ese curso de caligrafía, y los ordenadores personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen.
Por supuesto que era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en clase. Pero fue muy, muy claro al mirar para atrás diez años más tarde.
Nuevamente, no se pueden conectar los puntos hacia adelante; sólo puedes hacerlo mirando hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna manera en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Porque creer que los puntos se unirán te darán la confianza de seguir tu corazón. Esta forma de actuar nunca me ha traicionado, y ha marcado la diferencia en mi vida.
Mi segundo relato es acerca del amor y la pérdida.
Tuve suerte… descubrí pronto en mi vida lo que realmente quería hacer. Woz y yo comenzamos con Apple en el garaje de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos duro, y en diez años Apple creció de ser una empresa compuesta por nosotros dos en un garaje a una compañía valorada en dos mil millones de dólares y más de 4.000 empleados. Habíamos lanzado nuestra creación más refinada, el Macintosh, un año antes, y yo acababa de cumplir 30. Y me despidieron. ¿Cómo te pueden echar de la empresa que tú has creado?
Bueno, a medida que Apple crecía, contratamos a alguien que yo pensaba que estaba muy capacitado para dirigir la compañía junto a mí, y durante el primer año más o menos las cosas fueron bien. Pero luego nuestras visiones acerca del futuro comenzaron a diferir y finalmente nos apartamos completamente.
Cuando eso ocurrió, nuestra Junta Directiva se puso de su parte. Así que a los 30 estaba fuera. Y de forma muy notoria. Aquello en lo que me había concentrado durante toda mi vida adulta había desaparecido, y fue devastador.
Realmente no supe qué hacer durante unos pocos meses. Sentía que había decepcionado a la anterior generación de emprendedores; que había soltado el testigo en el momento en que me lo pasaban. Me reuní con David Packard (HP) y Bob Noyce (Intel) e intenté disculparme por haber echado a perder las cosas de esa manera. Yo representaba un fracaso público muy importante, e incluso pensé en huir del valle (Silicon Valley).
Pero algo comenzó a abrirse paso en mí... aún amaba lo que hacía. El curso de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso ni un ápice. Había sido rechazado, pero aún estaba enamorado. Así que decidí empezar de nuevo.
No me dí cuenta entonces, pero resultó que el hecho de haber sido despedido de Apple fue lo mejor que jamás me pudo haber pasado. El peso del éxito fue reemplazado por la ligereza de convertirme de nuevo en un principiante, menos seguro de las cosas. Me liberó para comenzar uno de los períodos más creativos de mi vida.
Durante los siguientes cinco años, creé una empresa llamada NeXT, otra llamada Pixar, y me enamoré de una mujer asombrosa que se convertiría en mi esposa. Pixar llegó a crear el primer largometraje de animación por ordenador, Toy Story, y en la actualidad es el estudio de animación más exitoso del mundo. En un notable giro de los acontecimientos, Apple adquirió NeXT, yo regresé a Apple, y la tecnología que desarrollamos en NeXT pasó a ser el corazón del actual renacimiento de Apple. Y Laurene y yo tenemos una maravillosa familia. Estoy bastante seguro de que nada de esto habría pasado si no me hubieran echado de Apple. Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba.
A veces, la vida te golpea en la cabeza con un ladrillo. No perdáis la fe. Estoy convencido de que lo único que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Debéis encontrar algo que realmente os apasione. Y esto vale tanto para tu trabajo como para el amor. El trabajo ocupará una parte importante de sus vidas, y la única manera de sentirse realmente satisfecho es hacer lo que consideras un trabajo genial. Y el único modo de tener un trabajo genial es amar lo que hagas. Si no lo has encontrado aún, sigue buscando. No te conformes. Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabrás cuando lo hayas encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejorar y mejoran según pasan los años. Así que… sigue buscando hasta que lo encuentres. No te conformes.
Cuando tenía 17, leí una cita que decía más o menos lo siguiente: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón.” Me impresionó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “¿Si hoy fuese el último día de mi vida, querría hacer lo que estoy por hacer hoy?” Y cada vez que la respuesta ha sido “No” durante demasiados días seguidos, he sabido que necesitaba cambiar algo.
Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones en la vida. Porque prácticamente todo, las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso, se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante. Recordar que uno va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo por perder. Ya estás indefenso. No hay razón para no seguir tu corazón. Hace casi un año me diagnosticaron cáncer. Me hicieron una tomografía a las 7:30 de la mañana y mostraba claramente un tumor en el páncreas. Yo ni sabía lo que era el páncreas. Los médicos me dijeron que era prácticamente seguro un tipo de cáncer incurable, y que mi esperanza de vida seria de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó que me fuese a casa y dejara zanjados mis asuntos, la forma médica de decir: prepárate para morir.
Significa intentar decirle a tus hijos en unos pocos meses todo aquello que pensabas decirles en diez años. Significa asegurarte de que todo queda atado y bien atado, para que sea tan fácil como sea posible para tu familia. Significa decir adiós.
Viví todo un día con ese diagnóstico. Luego, a última hora de la tarde, me hicieron una biopsia, en la que me introdujeron un endoscopio por la garganta, a través del estómago y hasta los intestinos, pincharon con una aguja mi páncreas y obtuvieron algunas células del tumor. Yo estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vio las células bajo el microscopio el médico comenzó a llorar porque resultó que era una forma muy rara de cáncer pancréatico que se puede curar mediante cirugía. Me operaron y ahora estoy bien.
Esto es lo más cerca que he estado de la muerte, y espero que sea lo más cerca que me encuentre de ella durante algunas décadas más. Habiendo pasado por ello, les puedo decir esto con más certeza que cuando la muerte era un concepto útil pero puramente intelectual: Nadie quiere morir. Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así es como tiene que ser, porque la Muerte es probablemente el mejor invento de la vida. Es el agente de cambio. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo. Ahora mismo lo nuevo son ustedes, pero dentro de no demasiado tiempo, de forma gradual, se irán convirtiendo en lo viejo y serán apartados. Lamento ser tan dramático, pero es realmente cierto.
Tu tiempo es limitado, así que no lo malgastes viviendo la vida de otro. No te dejes atrapar por el dogma que implica vivir según los resultados del pensamiento de otros. No dejes que el ruido de las opiniones de los demás ahogue tu propia voz interior. Y lo que es más importante, ten el coraje de seguir a tu corazón y tu intuición. De algún modo él ya sabe lo que realmente quieres llegar a ser. Todo lo demás es secundario.
Cuando era joven, había una publicación asombrosa llamada The Whole Earth Catalog (El Catálogo de toda la Tierra), una de las biblias de mi generación. La había creado un sujeto llamado Steward Brand no demasiado lejos de aquí, en Menlo Park, y la trajo a la vida con su toque poético. Esto sucedía en los últimos años 60, antes de los ordenadores personales y la autoedición, así que todo se llevaba a cabo con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras Polaroid. Era como Google con tapas de cartulina… 35 años antes de la aparición de Google. Era idealista y rebosaba de herramientas claras y grandes ideas. Stewart y su equipo publicaron varios números de The Whole Earth Catalog, y cuando llegó su momento, sacaron un último número.
Fue a mediados de los 70, y yo tenía vuestra edad. En la contraportada de su último número había una fotografía de una carretera rural a primera hora de la mañana, el tipo de camino que podrías encontrar si fueses un aventurero haciendo autoestop. Debajo de ella aparecían las palabras: “Sigue hambriento. Sigue alocado”. Era su último mensaje de despedida. Sigue hambriento. Sigue alocado.
Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, cuando os graduéis para comenzar de nuevo, os deseo eso.
Sé hambriento. Sé alocado.
Sé hambriento. Sé alocado.
(Stay hungry. Stay foolish).
Discurso de graduación que impartió Steve Jobs en 2005 para la Universidad de Stanford
Podéis verlo también… os lo recomiendo: http://www.youtube.com/watch?v=UF8uR6Z6KLc&feature=youtube_gdata_player







